
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este viernes que su administración está considerando poner fin a las operaciones militares en Irán. A través de un mensaje difundido en sus redes sociales, el mandatario aseguró que están «muy cerca» de alcanzar sus objetivos estratégicos frente a la República Islámica, lo que podría reducir la reciente escalada de violencia en Oriente Medio.
«Estamos muy cerca de alcanzar nuestros objetivos, ya que estamos considerando reducir gradualmente nuestras importantes operaciones militares en Oriente Medio en relación con el régimen terrorista de Irán», publicó Trump mediante su cuenta oficial en la plataforma Truth Social.

Hitos tras las operaciones militares en Irán
La decisión de disminuir progresivamente las operaciones militares en Irán responde, según el mandatario norteamericano, a que la intervención logró neutralizar las principales amenazas del país persa. Entre los hitos destacados, Trump mencionó la «degradación total de la capacidad de misiles iraníes, sus lanzadores y todo lo relacionado con ellos».
Asimismo, el jefe de Estado afirmó que se logró la «destrucción de la base industrial de defensa» de la República Islámica y la eliminación de su Armada y Fuerza Aérea, incluyendo su armamento antiaéreo.
Trump también aseguró que Washington impidió que Teherán «se acerque siquiera a la capacidad nuclear», advirtiendo que EE. UU. mantiene su posición para «reaccionar rápida y contundentemente» en caso de ser necesario. Además, destacó que el país norteamericano protegió «al más alto nivel» a sus aliados en la región, entre ellos Israel, Arabia Saudita, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Baréin y Kuwait.
El control del estrecho de Ormuz
Respecto a la crisis en el estrecho de Ormuz, el presidente declaró que esta vital vía marítima «deberá ser vigilada y controlada, según sea necesario, por otros países que la utilicen». Enfatizó que «Estados Unidos no lo hace», aunque se mostró dispuesto a brindar asistencia si otras naciones lo solicitan. No obstante, Trump consideró que dicha ayuda internacional «no debería ser necesaria una vez que la amenaza de Irán sea erradicada».
Consecuencias humanitarias y geopolíticas del conflicto
La agresión conjunta entre Israel y EE. UU. contra Irán inició la madrugada del sábado 28 de febrero, con el objetivo declarado de «eliminar las amenazas» de la nación persa.
Los bombardeos resultaron en la muerte del líder supremo, el ayatolá Alí Jameneí, junto a altos cargos militares como Ali Larijani (secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional), Gholamreza Soleimani (comandante de la milicia Basij) y Esmaeil Khatib (ministro de Inteligencia). Mojtabá Jameneí, hijo del fallecido líder, fue designado como su sucesor.
Desde el inicio del conflicto, las autoridades iraníes reportan que más de 1.300 civiles han fallecido y más de 18.000 han resultado heridos, sumado a la destrucción masiva de infraestructuras civiles, centros médicos y escuelas.
En represalia, Teherán lanzó oleadas de misiles balísticos y drones contra Israel y bases estadounidenses en la región. Además, la República Islámica atacó instalaciones petroleras vinculadas a EE. UU. y bloqueó casi por completo el estrecho de Ormuz. Esta ruta, por donde transita el 20 % del comercio global de petróleo y gas, ha provocado un disparo inmediato en los precios internacionales de los combustibles.



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